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Una reforma con historia

  • Foto del escritor: Albert Veciana
    Albert Veciana
  • 5 nov 2020
  • 2 Min. de lectura

Esta historia tiene una moraleja bastante interesante, una historia de cómo de una conversación amistosa, pueden salir amistades y negocios.


Cuando empezaba uno de mis emprendimientos Mediterranean Way, eran momentos duros. Empecé gestionando solamente tres alojamientos la primera temporada. El modelo de negocio arcaico de entonces no tenía nada que ver con el modelo actual. Todo se trabajaba "analógicamente", es decir, tenía que hacer las entradas y salidas de mis huéspedes en persona, limpiezas, mantenimientos, etc. Algo que no fue mal ya que en una salida de un alojamiento, estuve hablando con unos inquilinos. Eran una gente de Polonia que tenían una hija que cada verano venía a trabajar y a disfrutar a Tarragona. La hija era una amante de Tarragona y se estaban planteando seriamente invertir en un inmueble en la ciudad.


Hicimos migas al momento, si es que ya lo dicen que entre emprendedores, como hablamos el mismo idioma, nos entendemos bien. Entonces me quisieron contratar como personal shopper y organizar un día para ver varios alojamientos en venta y finalmente decidirse por uno para empezar ya la adecuación del mismo.



Ese día fue un día interesante y cansado a la vez, después de unas cuantas visitas, se decidieron por un piso a reformas. Era un piso que tenía esencia, tenía eso que no sabes qué pero que tiene un potencial enorme. Era una estancia donde en el pasado habían arreglado barcos en ella, una estancia con historia y se podían percibir detalles que lo demostraban, como poleas en las vigas de hierro.


Les preparé un PDF bastante intuitivo donde plasmaba qué ideas de diseño podríamos hacer en él y les encantó. El producto era ideal para ellos. Un dormitorio, un baño y una estancia abierta con ese gran ventanal con cocina americana.


Les presenté al arquitecto y manos a la obra!


En una reforma de estas características siempre tienes problemas. La diferencia entre alguien que quiere un piso nuevo y el que no, es que uno se quiere enfrentar a esos problemas y el otro no. Ahora; el resultado del primero, es brutal.



Moraleja: La actitud en los negocios es vital. Sonríe de forma natural, se tú en todo momento, se profesional, honesto y intenta ayudar a todo aquel que lo necesite. Aunque no lo quieras, esa buena energía te va a rebotar con buenos negocios, buenas personas y proyectos muy interesantes.


En este vídeo de YouTube os explico más extensamente la historia que hay detrás de este proyecto junto a fotografías del antes y el después. Si os ha gustado, no os olvidéis de suscribiros para mucho más contenido de valor.


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Att. Albert






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